No sé ustedes, pero esta redactora sufre mucho con la Claudia. (No pregunten a esta altura de Revista Cotorra qué es la Claudia porque no pienso responder). La imagen que más se ajusta a mi padecer es la de tener un enano en el útero retorciéndomelo (oh, amo las sobreesdrújulas) desde adentro con una tenaza. No, no es endometriosis, así que no hay tratamiento ni cirugía que pueda ayudarme. El dolor sólo pasa con ketorolac, gloria y loor para esta droga amiga de nuestras lectoras, indicada para dolores serios como por ejemplo los posoperatorios.
Hola, soy la misma que escribió sobre las toallitas femeninas de tela y si todavía no escribí sobre homeopatía es porque no tengo tiempo, así que se podrán imaginar que los fármacos no son mi droga preferida. Pero este dolor que no amaina con nada me volvió fan del ketorolac bendito, recetado por mi ginecóloga después de probar y descartar otros medicamentos. Con el correr de los años creo que me fui acostumbrando a él, y si antes una sola pildorita sublingual me mantenía a salvo el primer día de la Claudia, desde hace un tiempo tengo que agregar una segunda dosis horas después. Entonces, hay que ser muy juiciosa en el uso de esta maravilla de venta libre de la que no estoy haciendo ninguna apología, señor juez. No ando tomando ketorolac preventivamente y si no lo tengo a mano justo en el momento en que comienza el dolor, si dejo que el enanito sádico de las tenazas se acomode en mi interior y dé inicio a su faena, entonces entre la toma y el alivio pasa mucho tiempo, hasta más de una hora, y ahí no hay nada que hacer. Nada. Nada más que sufrir.
Bueno, no, nada no. Hay un rayo de esperanza, querida lectora. Hay algo que puede hacer la vida mínimamente más vivible mientras esperamos que el fármaco de nuestra preferencia surta efecto. Y ese algo es La Música.
A mí me funciona el indie/instrumental, me funciona que si tiene letra sea en inglés y me funciona que suene muy pero muy bajito. Escuchar con atención la música, tratar de sumergirme en ella y dejarme arrullar para despertar después sin dolor, flotando en las mansas aguas del ketorolac.
A continuación, mis favoritos:
Encabeza la lista Fleet Foxes. Tiene algo como de endometrio explotando, no me lo van a poder negar:
José González, voz y guitarrita:
Air y sus sonidos acuáticos muy adecuados para acunar a la Claudia:
La voz grave de Bill Calahan es un bálsamo para los oídos de la Claudia:
S. Carey, nada del otro mundo pero el random necesita también de estos momentos de relleno:
De Santiago Vázquez, el disco "Mbira y pampa". Ojo, el volumen tiene que estar muy bajo para que la chapita de la mbira no te vuelva loca, querida amiga que estás in pain:
La excepción que confirma la regla de la letra en inglés. El robot bajo el agua es indie, es argentino y a mi Claudia le encanta. Éste es un temazo largo para dormirse antes de que termine:
Por último, una traición a tanto post de la Policía de la Moda Cotorra. A mi Claudia le gusta She & Him, pero acabo de descubrir (no llevo la batuta de la descarga ilegal de música en mi hogar y este post me llevó a indagar en cosas que habitualmente delego) que la cantante no es otra que la Reina de las Mosquitas Muertas Zooey Deschanel. Shame on you, Claudia! Nos despedimos con un video insufrible de la tarada de Zooey (¡qué nombre de tarada!), porque la Claudia también es esta rabia, por más que intentemos distraerla:









